Campaña de seguridad vial de la Dirección de Tránsito de B/manga

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viernes, 9 de octubre de 2009

INFORME NACIONAL DE TRABAJO DECENTE, 2008



Viene de Inf general > Jorge Castellanos Pulido

Riesgos profesionales y muerte en el trabajo:
Las estadísticas muestran que en Colombia para el periodo comprendido entre enero - agosto de 2007 y 2008 existían en promedio 5.807.241 y 6.084.601 trabajadores afiliados respectivamente, se registraron para el mismo periodo en promedio 64 muertes por mes calificadas como profesionales para el 2007 y 62 en el 2008. Las cinco actividades económicas con mayor incidencia fueron: empresas de servicios temporales, de vigilancia privada, la construcción, extracción de carbón, transporte, respectivamente. Las enfermedades profesionales se incrementaron en 61% de un periodo a otro, al pasar de 309 en 2007 a 497 en 2008. En cuanto a los accidentes profesionales, 26.130 y 29.800 sucedieron en 2007 y 2008 respectivamente.

Remuneración:
Para el 2008, alrededor del 60% de los ocupados en Colombia recibía ingresos de menos 1.5 salario mínimo. Esto es preocupante, puesto que el valor de la canasta básica sigue en aumento año tras año y el salario mínimo, a pesar de su incremento anual, no es suficiente para cubrir las mínimas necesidades que requiere una familia. Adicionalmente, en 2008 los hogares perdieron poder adquisitivo debido a la inflación de los alimentos y el desempleo, porque la principal fuente de ingresos de un hogar son los ingresos producidos por el trabajo.

Estabilidad laboral:
En el 2008 los ocupados con contrato constituían apenas el 40.7% del total (68.6% a término indefinido y 31.4% a término fijo).

Inequidad de género:
De las 7.795.000 mujeres que en el país hacen parte de la Población Económicamente Activa, en el 2007 un 14.8%, 1.151.000 mujeres, estaban desocupadas. Para el 2008, la tasa de desempleo se ubica en 15.1%; es decir que hay 57.000 mujeres más sin ocupación que en el 2007, lo que deja ver una pérdida paulatina de la ocupación para las mujeres. La tasa de desempleo para los hombres está en 9%, lo que quiere decir que la tasa de desempleo femenina es superior en 6 puntos a la masculina.

Asimismo, la brecha en los ingresos entre hombres y mujeres se mantiene: las mujeres reciben en promedio el 74.31% de los ingresos que perciben los hombres. De otro lado, los niveles de preparación que se exige a una mujer en la economía formal son mayores, un año en promedio, en relación a la exigencia a los hombres. La relación de niveles de preparación entre un hombre ocupado en la economía informal y otro en la formal es de 3.6 años; esta misma relación en una mujer es de 4.5.


La juventud sigue perdiendo:
Entre 2007 y 2008 la situación de jóvenes en el mercado laboral colombiano empeoró: su tasa de desempleo ascendió de 20.3% a 20.9%. Más grave es el caso de las mujeres, cuya tasa de desempleo aumentó de 26.3% a 27.3%.

Los jóvenes constituyen casi la mitad (46%) de desempleados en Colombia, sumando 1.036.800 de los 2.263.400 de desocupados en el país. En otras palabras, 1 de cada 2 desempleados en Colombia es joven, aunque sólo 1 de cada 4 ocupados lo es.

En el caso de los y las jóvenes ocupadas, la situación tampoco es alentadora, pues entre 2007 y 2008 la única posición ocupacional en la que se presentó un ascenso (22,4%), correspondiente a 220.000 jóvenes, fue en el trabajo por cuenta propia. El cual suele darse en la informalidad, con bajos niveles de ingresos y de cobertura en seguridad social, muchas veces asociado a actividades riesgosas como la venta ambulante, en las cuales es notoria la presencia juvenil.

Adultos mayores:
Hoy en Colombia, según las proyecciones del DANE, hay 4.151.533 personas mayores de 60 años. De cada 4 adultos mayores, menos de 1 está pensionado en Colombia, situación que va a ser más grave en los próximos años, como resultado de las tendencias demográficas de la población y del avance en las expectativas de vida. A esto se agrega que, debido a los retrocesos en la política de pensiones del gobierno y los cambios en los sistemas de contratación, cada vez menos personas cotizan sistemáticamente al sistema pensional.

Aunque al sistema pensional se encuentren afiliados más de 14 millones de personas, apenas el 38.56% son afiliados cotizantes. Los demás están ahí, figurando, pero las semanas efectivas cotizadas por año no son suficientes y eso los excluye del derecho cuando tengan 60 años si son mujeres o 62 si son hombres.

Para la mayoría de los trabajadores va a resultar casi imposible pensionarse, pues si para pensionarse hoy, cotizando 12 meses de 12, se requieren 26 años de vida laboral activa, con las características del mercado de trabajo y con el tipo de contratos laborales que están imponiendo los empleadores, se requerirán 50 y más años de vida laboral activa.

Reivindicación de derechos:
El año 2008 registró un consolidado de 80 acciones de expresión de la protesta laboral y sindical, cifra que muestra una disminución de 13 acciones con respecto al año anterior. El tipo de acciones realizadas lo encabezan las jornadas de protesta (con un total de 30) seguidas de cerca por los paros (28) y las movilizaciones o marchas con 12, luego están las tomas o bloqueos con 5.

El “incumplimiento o no pago de salarios” se constituye por tercer año consecutivo en el desencadenante de la protesta laboral con 25 casos (31.2%). Le siguen la política laboral con 18 casos, la política social con 7 y la negociación de pliegos con 4.

Como novedad, los colectivos de informales y deslaboralizados (no sindicalizados) irrumpen hablando el lenguaje de los derechos laborales: trabajadores de la industria de la Palmas, corteros de caña, mototaxistas. Esta tendencia se empieza a consolidar, lo que hace la protesta política y cualitativamente diferente.

Violaciones a la vida, libertad e integridad de sindicalistas:
En 2008 subieron en un 72.7%, pasando de 441 casos en 2007 a 762 en 2008. Exceptuando los allanamientos ilegales, que presentaron un descenso en 3 casos, todos los demás indicadores de violencia antisindical presentan preocupantes crecimientos y siguen constatando la siniestra afirmación de que Colombia continúa siendo el lugar más peligroso del mundo para la actividad sindical.

En 2008 se incrementaron 25.6% los asesinatos contra sindicalistas (10 hechos más que en 2007), hubo un incremento del 97.1% de las amenazas de muerte (251 casos más), crecimiento del 52.4% en desplazamientos forzados, un caso más de tortura, tres casos más de desapariciones, un 15% más en las detenciones arbitrarias y en los hostigamientos. Este repunte se asocia principalmente con el proceso de reconfiguración del paramilitarismo y grupos emergentes, grupo que para este año tiene una presunta responsabilidad en el 40.3% del total de violaciones. Las violaciones presumiblemente perpetradas por organismos estatales, tuvieron un incremento del 9.4%.

La violencia contra las mujeres sindicalizadas se incrementó en un 98.1%.

Es notable también el fuerte recrudecimiento de la violencia tanto contra dirigentes (70.4%) como contra asesores (200%) y sindicalistas de base (36.9%).

Las enormes deudas de la justicia:
Los sindicalistas en Colombia han sufrido 9.911 hechos de violencia en los últimos 23 años, el 35% de estos hechos en el actual gobierno. De los 2.694 sindicalistas asesinados en este lapso (482 durante el actual gobierno), la Fiscalía ha investigando 1.104 casos, lo que significa que en el 60% de éstos no existen o no se informa la existencia de investigaciones penales en curso. Sólo sobre 90 sindicalistas asesinados hay sentencias condenatorias, lo que equivale a un 96 % de impunidad, pues las sentencias no permiten esclarecer la verdad de los hechos, sancionan autores materiales y no a intelectuales, la investigación se realiza caso a caso sin una estrategia integral de investigación.

Al ritmo de producción actual de sentencias la justicia tardará alrededor de 37 años para superar la impunidad, bajo el supuesto de que no ocurran más asesinatos a partir de hoy y se mantenga la unidad especial de investigación y juzgamiento.

Disminuyen las convenciones colectivas y aumentan pactos colectivos:
Las cifras no muestran ninguna variación que indique una recuperación importante de la dinámica de la negociación colectiva en el país. Mientras entre 1996 y el 2001 se negociaban 633 convenios colectivos de trabajo por año, que beneficiaban a 180.788 trabajadores, entre 2002 y 2008 el promedio bajó a 503, con una cobertura promedio de 108.993 personas por año, lo que significa que durante el gobierno de Uribe se presenta una caída del 20.5% en las convenios colectivos y del 39.7% en la cobertura.

La negociación del salario mínimo:
Mientras la economía del país creció 2.5% en el 2008, el salario y los ingresos de los trabajadores se redujo en 1.32 puntos. El gobierno decidió imponer un incremento salarial por debajo de la inflación causada para la población de ingresos bajos, que en el 2008 fue del 8.9%. La pérdida en los ingresos de los trabajadores surgió al tomar como referencia la inflación causada total nacional, que fue de 7.67% y no la inflación causada para la población de ingresos bajos, que es la beneficiaria del incremento del salario mínimo, que fue de 8.99%.

Las consecuencias de esta política saltan a la vista: incremento de la pobreza (en diciembre del 2007 el salario mínimo cubría el 48.3% del valor de la canasta familiar de ingresos bajos, un año después cubre sólo el 47.1%); reducción del consumo interno y su impacto sobre el crecimiento económico; y empeoramiento de la política de distribución del ingreso a favor del capital y en contra del trabajo. El índice GINI sigue siendo alto y no presenta mejoría; en 2008 fue de 0,59, que es justo el mismo dato que había en 2002. Es decir, no se ha avanzado en políticas de equidad, y el gobierno, antes que contribuir a resolverlos, los agrava aún más con su política laboral.

Trabajo infantil (inadmisible):
En 2007 en Colombia unos 786.567 niños y niñas tenían algún tipo de trabajo remunerado, es decir, el 6.9%. Y en oficios del hogar (15 horas o más) trabajaban 841.733 (7.4%), para un total de 1.628.300 niños y niñas trabajadores. Esto significa que la tasa real de trabajo infantil es de 14.3%.

La tasa de trabajo infantil en la zona rural fue el doble al de la cabecera. Mientras en el área rural fue de 10.9% en la cabecera fue de 5.4%.

El 19% de los niños trabajadores no están afiliados a seguridad social, y de los que sí lo están tenemos que el 77,1% están en el régimen subsidiado, el 21,2% en el contributivo y el 1.7 en el especial. Demuestra esto que el trabajo está concentrado en los niños y niñas pobres.

El 37,6% no recibía remuneración o ganancia, el 28% recibió hasta la cuarta parte de un salario mínimo, el 28,1% entre la cuarta parte y un salario mínimo, y el 5,8% más de un salario mínimo. Es decir, la mayor parte de niños y niñas que trabajan no reciben remuneración por su trabajo, lo que no quiere decir que no generen ingresos a sus familias. Volver a Inicio >

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