Más de $14.732 millones mes devengan los congresistas
La sabiduría popular colombiana nunca se equivoca. Cuando nuestros antepasados decían que «se junta el hambre con las ganas de comer», retrataban a la perfección la parálisis que estamos viendo en el ejecutivo y el legislativo de nuestra Colombia. Y no hay mejor frase para
describir la preocupante sincronía en la inactividad que hoy muestran, la
Casa de Nariño y el Capitolio Nacional. Transcurridos más de dos meses de
sesiones del Congreso, el balance es lánguido: las plenarias avanzan a
cuentagotas y los proyectos clave acumulan polvo en las comisiones. Esta falta
de dinámica compartida no es un simple retraso de calendario; es el reflejo de
un Ejecutivo atrapado en la retórica de sus reformas y un Congreso...Seguir leyendo














